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14 agosto, 2012

PLAZA DEL SOL


Pulverizan Madrid,
los parasoles de
la Plaza del Sol.

Un invierno de pega
cae sobre el mismo
pavimento.

Una detras de otra.

Siempre las mismas estaciones.

04 febrero, 2012

PRIMERO PRIMERA


Aún estoy adormilado 
mirando el techo

Si cojo una escopeta
y disparo hacia arriba
probablemente atravesaré
siete camas más como 
ésta, tal vez incluso
siete cuerpos acurrucados
en una posición 
igual a la mía.
A la misma distancia simétrica 
de las paredes en la que yo
me encuentro.

Cuanto destrozo

cuanta tragedia

por un minúsculo 
agujero.

17 enero, 2012

CONMIGO NO.

              

                                                                                                                                  (para n.n)


Hoy no sé con quien has estado
pero conmigo no.

Si hubieses estado conmigo
me habría dado cuenta.
Lo sabría.

Pero no, 
has estado con uno mas
de los que no soy.

Con uno que mira
sin mirar
porqué sólo le preocupa
lo que el otro vea en él.
Con uno que tuerce el gesto
y aprieta el labio porqué
se sabe y se conoce.

Con uno que llena el vacío
con sonidos vacíos
de sobremesa y café.
Con uno que usa contigo
las mismas palabras
que con el cartero o
o con el concejal
o con el vecino.

Y no.
Ese no soy yo.

Si tu hubieses estado conmigo

yo

habría inventado palabras
habría creado un lenguaje entero
sólo para deletrearte
luego
mas de mil veces la miel.

No, no ha sido conmigo con quien has estado.

Si hubieses estado conmigo
no bastarían mil islas.




08 enero, 2012

DISCULPE SI NO SÉ QUIEN SOY. (Palabras y otros artefactos)

Ando por la calle, algunas veces, 
mirándolo todo con ojos de viejo, 
cansado, persiguiendo horizontes 
con pata de palo. 
Pero si el día luce limpio y esplendido 
me calzo con sueños y zancos con los 
que sonreír de cerca a las palomas.

Hay días que trato de esquivar los charcos 
con el bigote mustio y otros días, en cambio, 
que trato de alcanzar mi reflejo saltando 
con los dos pies juntos.

Al camarero que me sirve el café 
por las mañanas lo llevo loco, 
unos días, los buenos días y 
que tal, y como va todo,
y otros, ni una misera palabra.

O cuando me siento un señor formal 
y educado y me vuelvo atento y simpático 
y le sonrío a las viejitas 
en la cola del supermercado 
mientras rebuscan 
durante horas horas
y horas los 
céntimos 
suficientes
para 
pagar
con el
importe 
justo
y
exacto.

O cuando me encierro en un bar oscuro 
de mi pueblo y me alzo canalla y vocero 
y decimos tacos sólo el tiempo justo 
que nos permite la risa y la cerveza.

O cuando ando con la mente buceando 
en mis asuntos y atropello charcos 
y me habla el camarero, 
y la viejita 
y se sueltan tacos, 
y yo sonrío.
Sonrío porqué no me entero. 
No os escucho.

O cuando me siento travieso y bromista 
y me saltan los piropos por los ojos 
y las palabras me brotan por los codos 
y todo es sonrisa y atención 
y cada movimiento exacto 
y cada mirada exacta 
y me siento libre 
y pleno
como un globo aerostático.

O cuando me anochezco como hoy, 
y me encierro en la habitación mas 
pequeña y oscura de mi casa.

Y me pregunto cual de ellos soy yo.

Y si habrá alguien, algún día, que me reconozca.









15 octubre, 2011

LA CRECIENTE INSIPIDEZ DE LOS TOMATES.


Que luna, señores y señoras
Que luna!!!

Si solo me dejara llevar 
por la creciente insipidez 
de los tomates,
diría que este mundo es una mierda.

Pero que luna!!!


Si solo me dejara convencer 
por la supina ingravidez 
de los programas electorales.


Si sólo encontrase la paz 
paseando por los pasillos 
de los centros comerciales.


Si creyese que me basta un click 
para cambiar el mundo 
desde el sofá.


Entonces diría que este mundo es una mierda.



Pero anoche,
anoche la luna era 
gigante y hermosa.



Y hoy es un buen día para luchar.




15 de octubre de 2011. Día de la primera manifestación mundial coordinada de la historia de la humanidad.














13 octubre, 2011

SALTO. NO SALTO. SALTO. SALTO.



Salto. No salto. Salto. No salto. Salto. No salto.

Y el cerebro frenético y los pies de mármol.
Y el miedo trepando desde el fondo de aquella poza.

Salto. No salto. Salto. No salto.

El miedo.
El miedo a la oscuridad, al trastero, a las cucarachas.
El miedo a las ciudades soberbias.
A quien te mira por encima del hombro.
A ser pequeño.
El miedo.

Salto. No salto. Salto. No salto. Salto. No salto.

No recuerdo demasiadas cosas de cuando era pequeño.
El miedo desde el que miraba el mundo tras mis cristales de culo de vaso.
El miedo en el patio del colegio.
El miedo cada vez que una risa.
El miedo cada vez que un dedo.

Señalando.


Salto. No salto. Salto. No salto.

No recuerdo demasiadas cosas...
Quizás por eso, por mi memoria miope de largo alcance,
por el saco vacío y rajado donde guardo mis recuerdos.

Quizá por eso, al final, siempre salto.

A pesar del miedo lo único que tengo es lo que me espera abajo.


23 septiembre, 2011

MI CASA ENFERMA



Desde hace un tiempo, siento que mi casa se enferma.

Todo empezó cuando a la pantalla del ordenador se le quedo mustia la mirada. Después las baldosas se quebraron, aplastadas en un brote compulsivo del edificio. A la cisterna hace unos días le diagnosticaron cáncer de próstata con metástasis en la boya y finalmente, ayer, la nevera no paro de tiritar hasta que despuntada el alba y tan ruidosa como lo fue siempre, finalmente, falleció de frío.

Creo que mi casa se está muriendo de pena.



13 septiembre, 2011

EN EL BAR DEL PI.



En el bar del Pi, en la plaza con el mismo nombre, hay un viejo piano. Está al fondo, en la planta que se hunde tras 4 escalones, en una esquina, arrinconado por mesas y clientes apiñados en tan minúsculo espacio. Es un piano viejo, de madera, castigado por los años, que hoy por primera vez escucho sonar. Lo toca, lenta y delicadamente, un hombre mayor. Las notas que se van poco a poco adueñando del local suenan también viejas y nostálgicas.

De repente he recordado que hace poco un amigo me dijo que las personas no pueden recordar el dolor físico. Me dijo, también, que nuestro cuerpo no nos lo permite porque si lo hiciese sentiríamos el dolor de nuevo con la misma intensidad.

Hoy he pensado que podemos, en cambio, recordar la tristeza vivida tiempo atrás, y de hecho, cuando lo hacemos, la revivimos de nuevo.

Nuestro cuerpo, es sin duda, más inteligente que nuestra mente.

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25 agosto, 2011

MARK TWAIN Y BARCELONA

Siendo un niño leí una anécdota de Mark Twain que no sé si es cierta.

En ésta se explica que realizando un viaje en tren, el pasajero de al lado, sin saber quien era su interlocutor, inició una conversación sobre libros. Tras conversar un rato sobre títulos y autores, Mark Twain, amparándose en su anonimato, decidió preguntarle al pasajero su opinión sobre Las aventuras de Huckleberry Finn, libro que él mismo escribió. El pasajero le contestó, ante la sorpresa del escritor, que ojalá jamás hubiese leído ese libro, a lo que Mark Twain, un poco ofendido, le dijo que a él no le parecía tan malo.

- No, no es que me parezca malo sino que me gustaría no haberlo leído nunca para poder disfrutarlo ahora como la primera vez.

Hoy, mientras paseaba por Barcelona, me he acordado de Mark Twain. No sé si la anécdota es cierta, pero si sé que me encanta esta ciudad y que me gusta mas
 aún,  vivir a veinte kilómetros de ella.

19 agosto, 2011

AMNESIA

Vivía en el suicidio lento del que no tiene memoria.


Del que olvida inexorablemente lugares, vivencias, alientos y personas, del que se deja, en cada huella, un pedazo de su historia.

Vivía un día tras otro. Y otro tras otro. Y un día tras otro mas. Tras otro. Mas.

Vivía sin mochila y sin telares, con una amnesia perpetua que devoraba el recuerdo de todo lo que le había pasado.

-         ¿Te acuerdas cuando?
-         No.
-         ¿Te acuerdas donde?
-         Tampoco.

Vivía sin el imprescindible colchón de recuerdos que acuna una existencia.

Vivía solo.

Tan solo, 
que sabe que sólo tiene
el tiempo que le queda.

Un día menos tras otro. Y otro tras otro.  Y otro menos aún. Tras otro. Menos.


DEBAJO DEL SOFA



Hoy he barrido debajo del sofa y he encontrado frutos secos, monedas y cuentas de una pulsera rota.
He descubierto también colillas enmudecidas que huyeron de manos, o se sellaron de labios, o se volcó un cenicero en un descuido.
Y la solapa de una caja de durex decapitada.
Y uno de esos clips que retuerzo y enderezo y retuerzo en la oficina mientras hablo por teléfono.
También había muchísimas tardes de no me apetece una mierda y de paren el tiempo y de nunca llegue mañana.




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