13 septiembre, 2011

EN EL BAR DEL PI.



En el bar del Pi, en la plaza con el mismo nombre, hay un viejo piano. Está al fondo, en la planta que se hunde tras 4 escalones, en una esquina, arrinconado por mesas y clientes apiñados en tan minúsculo espacio. Es un piano viejo, de madera, castigado por los años, que hoy por primera vez escucho sonar. Lo toca, lenta y delicadamente, un hombre mayor. Las notas que se van poco a poco adueñando del local suenan también viejas y nostálgicas.

De repente he recordado que hace poco un amigo me dijo que las personas no pueden recordar el dolor físico. Me dijo, también, que nuestro cuerpo no nos lo permite porque si lo hiciese sentiríamos el dolor de nuevo con la misma intensidad.

Hoy he pensado que podemos, en cambio, recordar la tristeza vivida tiempo atrás, y de hecho, cuando lo hacemos, la revivimos de nuevo.

Nuestro cuerpo, es sin duda, más inteligente que nuestra mente.

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08 septiembre, 2011

YO SÓLO SÉ ESCRIBIR...



Me paso el día 
buscando versos
y las palabras se ríen de mi
formando filas de dientes
exactas y literales.  

Recorro bares 
buscando versos,
mordiendo siempre
la misma página 
del diccionario,
la misma esquina 
del laberinto,
el mismo fondo
del mismo vaso.

Acabo exhausto 
buscando versos...
y agotado me descubro
espiando a otros poetas,
envidiando sus bolsillos
registrando avergonzado 
sus carteras.

entonces me doy cuenta 
de que yo no puedo escribir
como ellos,

De que yo no puedo escribir como Nadie.


Que yo solo se escribir
si soy yo
quien se asoma
y se incendia
en el
borde
del poema.

Que yo sólo se escribir
reventándome a patadas
conduciendo con los dientes
a un chupito por farola.

Que yo solo se escribir
maldiciendo a mil gargantas
escupiendo desde un puente
destripando 
versos 
llenos,
de sangre y 
de semen.


Y entonces las palabras ya no se ríen.



06 septiembre, 2011

PASEAS


Paseas,
casi siempre borracho.

Te mojas de tinta los labios,
suplicas palabras,
en la esquina de cualquier solar.

Pronuncias ebrio y callado
la angustia de esta plaza,
o te alzas
y escupes a voces
que hay un doblez equivocado
en el nombre de las cosas.

Escribes y tiemblas....


No hay orden. El orden eres tú.



30 agosto, 2011

Cuando éramos niños soñábamos
con un amor que no entendía de años.

Que no cabía en los mapas.

Que no sabia mas que de
puesta de sol,
barco pirata,
carta de amor,
globo aerostático.

Y ahora,

quien puede explicar
esta pandemia de lunes,
esta normalidad desmedida,
este orfanato de alientos.


Y ahora,
quien puede conformarse
con este desorden de noches,
con este destrozo de nubes,
con este desguace de besos 

en sábanas ocres.




(Para ti, Flor)

28 agosto, 2011

EL DESEO

Hilvanarás con arrugas, 
la demente labor 
de los relojes.

Y el tiempo y la
costumbre te entregaran 
razones,
para que zurzas
el insostenible inconformismo
del alma.

Pero la verdad, es que Tú,  

Ahora,

Estas ahí en la esquina
con el iris, adolescente aún,
palpitando en ámbar.

(Porqué esa calle, te mira, 
y te devora.)





25 agosto, 2011

MARK TWAIN Y BARCELONA

Siendo un niño leí una anécdota de Mark Twain que no sé si es cierta.

En ésta se explica que realizando un viaje en tren, el pasajero de al lado, sin saber quien era su interlocutor, inició una conversación sobre libros. Tras conversar un rato sobre títulos y autores, Mark Twain, amparándose en su anonimato, decidió preguntarle al pasajero su opinión sobre Las aventuras de Huckleberry Finn, libro que él mismo escribió. El pasajero le contestó, ante la sorpresa del escritor, que ojalá jamás hubiese leído ese libro, a lo que Mark Twain, un poco ofendido, le dijo que a él no le parecía tan malo.

- No, no es que me parezca malo sino que me gustaría no haberlo leído nunca para poder disfrutarlo ahora como la primera vez.

Hoy, mientras paseaba por Barcelona, me he acordado de Mark Twain. No sé si la anécdota es cierta, pero si sé que me encanta esta ciudad y que me gusta mas
 aún,  vivir a veinte kilómetros de ella.

23 agosto, 2011

AL 7 NEGRO






Hazle oídos sordos al rosario tenaz de los relojes.
Súbete a una silla y grítale al demonio.
Juégate al 7 negro
las tiritas de una vida.
Pierde el miedo a perder
y con la carne en carne viva:

         Dobla la apuesta.

         Rompe el tablero.

         Fóllate la baraja.

O siéntate a mirar como te pasan los días por delante y como llegas tarde...

a tu propia vida.