Que si, que es cierto, que me enredo en mi soga de nervios y confundo las pasiones con los excesos y los deseos con los sombreros.
Que si, que es cierto, que alguna noche preferí leerte un cuento a hacerte el amor, y que mis labios temblaron muchas veces de miedo al besar y que no supe, o no quise o me faltó valor.
Que si, que ya no tengo veinte años pero aun, a veces, me vuelvo loco de ansiedad y que nunca conseguí ser uno mismo porque nunca supe un mismo ser y que me veo y me extraño porqué no me conozco.
Que si, que es cierto.
Pero cuando el futuro os triture y perdáis las razones y bigotes de gato os acaricien la sien, cuando todo latido se os haya olvidado,