09 abril, 2013

DE LETRAS



No soy capaz de calcular
cuantos años ya sin
el amor.

Ni siquiera el sexo
es cuantificable
últimamente.

Ya me lo avisaba mi padre:

Chaval,

no te va a servir
de una puta mierda
eso de
ser poeta.

FURIA




Conocía el viento
y luego supo de su furia
en las pupilas.


Mientras el hombre
se perdía en los papeles
a ella el pulso
le gritaba
galope de caballos.


Cuando se fue
ya conocía la tierra
pero luego supo
de la dulzura con que hablan
las aristas de las manos.


Y ahora dice que sabe
y que viene.


Y a mi me tiemblan
todas
l a s
t e c l a s
d e l
t e c l a d o.

29 enero, 2013

LA VIDA


Llegar a casa
soltar la chaqueta
encender la luz.

Coger de nuevo la chaqueta
y salir.

La muerte
el vacío
o que se yo.


Por decirlo de algún
modo


la vida


que se me esta poniendo chula.



NI UNA DERROTA



Una semana antes nos decía
que él no tenía
miedo a la muerte,
pero que no quería morir con dolor.

Así era mi padre.
Derrame cerebral.

Ni el cáncer de huesos
ni su puta madre

le iban
a decir a él
lo que tenia que hacer.



EXACTAMENTE


No se que hago exactamente

aquí

que espero de esta noche
rota y sin quicio
de este empeño de otoños
en el centro mismo
de la vida.

No sé que espero de estas horas de la madrugada


de la terca sobriedad que impone la tristeza


de los ojos cuadriláteros
ante tanto rostro ajeno
y tanto ruido de bar.

No sé que hago bebiendo
otro tequila a fuego
fumando
otro cigarro en negro
escribiendo
este catálogo de miserias


no sé que destructivo intento
me trae hasta aquí cada noche

ni mucho menos
porque
demonios

os explico todo esto.


AMBIGÜEDAD



Salgo por las calles de mi pueblo
y son las mismas.

Las mismas caras alambre
las mismas cervezas inercia
las mismas risas centrifugas.

Las mismas.

Y yo el mismo también.

El mismo.

Y todo lo demás
tan distinto.

06 diciembre, 2012

ZONA RESIDENCIAL



Cuanta energía
gastamos
en decir que no.

En hacer de la prudencia
una guarida
un sustento
una barra de pan
sobre la mesa.

Una calle peatonal
en mitad del edén

una zona residencial
un simulacro de océano
en los escaparates.

Cuanto empeño
en decir que no.

En conformarse con la vida como está.
Como llega.

Decir si

para construir 
un no redondo.

Cerrar los ojos.

(Tras la aceptación
 no hay nada.)